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miércoles, 12 de diciembre de 2018

Nuestra lactancia, por Marta Selas


 
   Mi hermana nos ha vuelto a hacer un regalo. Por si no recuerdas el lindo texto que nos ofrecía hace dos años, lo tienes AQUÍ.
    Esta vez nos habla del nacimiento de la preciosa Arianna desde otro punto de vista, hablando de lactancia y de sus comienzos.
    ¿Te apetece leer su relato? Tiene una gran sensibilidad, y emociona mucho. Seguramente en mi caso, parte de esa emoción sea porque soy la tita... 

    Gracias hermana, un placer volver a leerte. Gracias pro permitirme compartir tu sentir.

    Os dejo con ella y sus bellas palabras...

    << Y de repente... "plum" en un segundo siento el vacío en mi vientre y al siguiente el calor en mi corazón. Te ponen encima de mí. Felicidad. Tú. Pequeñita. Con tu pelo negro. Tus pestañas. Envuelta en el olor del hogar que hemos creado estos últimos nueve meses. Te miro. Lloro. Felicidad. Mi niña...


     He leído algo acerca de esto del piel con piel. Tú pegadita a mí, sintiéndonos, conociéndonos por segunda vez tras las paredes de piel. Y te dejo hacer.
Te mueves. Te miro, loca de amor. Te vas acercando tú sola... pero mamá no puede evitar ayudarte un poquito... quizá por ansias de que llegues y ver qué se siente... quizá por ser la primera vez en la que puedo guiarte hacia un fin.
Primer error. Tú sola conoces el camino. Y llegas. Y veo tu boca que se abre medio torpe. Y la veo sumamente pequeña para todo ese pezón. Pero te agarras. Y yo enloquezco. Porque lo has conseguido! Y yo orgullosa. “Mira, mira ya se ha cogido a la teta.” Qué emoción!

     Y es esa emoción la que me ciega, no me deja sentir el dolor. Te duermes. Te miro embelesada, no puedo dejar de hacerlo. Y pienso. Que pequeña. Cuánto pelo. La hemos hecho nosotros. Estaba dentro de mí y ahora está fuera. Qué preciosa es. Me da miedo tocarla por si se rompe.
Papá te coge. Me da seguridad verle contigo. Te pone de nuevo encima de mí. Vuelve el torbellino de sensaciones al sentirnos. Dejo que te acurruques en mi pecho. Abres los ojos. Vuelves a mamar. Esta teta duele un poco, me digo. Será normal. Te duermes.


     Todos vienen a verte. No se porque, pero no me gusta que te cojan. Quiero tenerte yo. Es lo único que necesito en estos momentos. Pero al mundo de esta habitación no le importa lo que me hace falta. Y todos te cogen.
“Ay, Que preciosa.” “Mira el papá que bien le cambia el pañal.” “¿Se coge bien?” “¿Te ha subido la leche?” “¿Es buena? “¿Os deja dormir?” “Igual no tienes buena leche” “yo no le puede dar de mamar, no me subía” “¿Tu cómo estas?”.

    Intento contestar a todo con una sonrisa. No sé cómo, pero lo consigo. Estoy feliz. Cansada, agotada más bien, pero feliz. Bendita oxitocina.
Me da no sé qué sacar la teta delante de todos. No es pudor. Es miedo. He descubierto que a veces te cuesta agarrarte. Y tengo miedo de fracasar. Y de la presión de toda esa gente mirando fijamente. Sudo. No te coges bien. Cambio de teta. Por favor que se vayan. Se van.

     La enfermera pregunta, yo contesto complaciente. Me duele. “Es normal al principio”. Alivio. Menos mal que esto pasará, pienso. Quieres mamar muchas veces y con cada toma más me duele. Pero me han dicho que es normal. Tengo que aguantar.

    Entran tres ángeles en la habitación. Me moría por verlos. Los dos más pequeñitos se derriten al verte y al tocarte. El más grande me calma solo con mirarme. Y yo lloro de felicidad. Esta vez no es la oxitocina. Es una imagen preciosa que me traspasa el corazón. Le explico cómo ha sido todo el parto. Ilusionada. Ella me va escuchando en silencio. A veces habla para explicarme como debería haber sido en realidad. O como no debería haber sido. Y voy pensando lo poco que me había preparado para ese momento. La falta de información que tenía. Y me da rabia.

     Quieres mamar. Duele. Y entonces veo la luz. “No tiene que doler”. Lloro. Siento que llevo dos días haciéndolo fatal, y ni siquiera lo sabía.
Llamo a la enfermera. Necesito ayuda. No sé hacerlo. “Ponte un cojín aquí”; “cógela de esta manera”; “tiene que cogerte más areola”; “cuando veas que tiene la boca abierta mete el pezon”; “que el papá te ayude abriéndole la mandíbula por la barbilla”; “mete el dedo meñique para romper el vacío”; “ponte aceite para esas grietas”; “Ponte crema”; “Ponte tu propia leche en el pezón.” De golpe tengo mucha información, pero no sé usarla. Me siento muy mal. Lo estoy haciendo fatal. Lloro de nuevo.

     Y entonces me planto. Respiro hondo. Te miro. Me digo, esto tiene que funcionar. Me necesitas. Te necesito. Y decido relajarme y dejarme llevar. Me armo de paciencia y empiezo a aprender de ti. Coges el pezón. Duele. Te suelto. Vuelves a cogerte. Duele. Te suelto. Otro nuevo intento. Papi me ayuda a abrir más tu boca. Y por fin. Nuestra primera toma sin dolor. Las grietas están ahí, pero van desapareciendo. Lo hemos conseguido.

     Y toma tras toma nos hacemos más fuertes. Más expertas. No nos hace falta cojín. No nos hace falta nadie que abra bien tu boca. No necesitamos usar el meñique. Ya hemos aprendido. Ambas la una de la otra. Y ahora tenemos una lactancia plena. Una lactancia que ha durado 18 meses y de la que me siento orgullosa.

     Yo no tenía la información. Error de no haberla buscado, de no haberme empapado para un momento tan importante en mi vida. Luego todo el mundo me la dio, desinformándome de algún modo. Consejos de aquí, consejos de allá. No sabes de qué hacer caso y de qué no.
Así que lo único que se me ocurre decirte, si me estás leyendo y vas a ser mamá, es que leas, contrastes informaciones, hagas uso de una asesora de lactancia o de un grupo de apoyo a la lactancia. Y sobre todo, escucha a tu bebé. Y háblale. Guíate por tus instintos y no por los consejos de nadie.

     Todavía hoy hay quien me dice: “qué leche más buena debes tener para criarlos así de bien” y a mí, por dentro, me da un poco de risa. Pero respondo con cortesía. “Todas somos capaces de dar el pecho.” >>





Y tú... ¿te has informado sobre la lactancia?
¿Sabes qué cosas pueden afectar a su establecimiento?


jueves, 10 de marzo de 2016

Una historia como otra cualquiera


   Este es un post personal pero podría ser perfectamente extrapolable a tu vida. Te lo aseguro.
Lo lanzo hoy porque hace 10 años que empezamos nuestra historia de amor, y desde luego, nuestros hijos son los frutos más dulces que pudo dar... GRACIAS POR COMPARTIR LA VIDA A MI LADO.

   Yo era una persona "normal", con aficiones "normales" y con una visión de la vida la mar de "normal". Pero ocurrió algo en mi existencia que cambió por completo todo lo que yo era, todo lo que yo creía, todo lo que yo pensaba que sabía, todo mi alrededor, mi mundo por completo... LLEGARON MIS HIJOS. 

   Y sí, las patas se pusieron hacia arriba, el cielo estaba abajo, todo se puso del revés. Fue como si hubieran metido en una batidora todo lo que yo creía importante o básico en mí, y lo hubieran transformado en otra cosa al terminar de batir.
Yo no creía que la maternidad iba a traer tal cambio a mi vida. Es posible que tú tampoco :)

Y entonces empecé a sentir cosas nuevas.


   El amor que había conocido hasta ese entonces se quedaba pequeño, quería mucho más a mi otro yo, al hombre con el que comparto mis días, porque tenía la sensación de que mi corazón había crecido, o cambiado, o algo. Pero sobre todo, había descubierto una nueva manera de amar, una muy especial, que te remueve mucho, y que te llena por dentro de una luz cálida y apacible. Esa que cuando miras el sueño de tu recién nacido en tus brazos se ve en el fondo de tus ojos.
Yo empecé a sentirme distinta por dentro. Algo que aún no podía explicar con palabras, pero había algo que me daba patadas y recolocaba cada cosa en su sitio, un sitio distinto del que había ocupado hasta ese momento. Las emociones estaban en constante cambio, pero a pesar de ello, había una llamada desde lo más profundo de mí a cuidar de ese bebé con lo mejor de mí. Y "eso" que era lo mejor de mí... era totalmente desconocido por mí misma hasta aquel momento.

   Poco a poco fui despertando del desconcierto de los primeros días y me iba dando cuenta de que yo, en esencia, ya era distinta. Escuchaba cosas que me decía mi cuerpo como nunca antes lo había hecho, me entregaba a amamantar y a cuidar de un bebé al que pensaba que no sabía cuidar, pero mis actos decían todo lo contrario. Sabía cuidarlo, eso estaba en mí... y en él. 
No tardé en descubrir que mi bebé me decía muchas cosas, me guiaba en el camino. Por supuesto, todo esto que te cuento no llegó como una luz que baja del cielo y me ilumina. Quizás una parte sí fue pura iluminación mesiánica, otra parte llegó de mujeres que se prestaban a descubrirnos su saber de manera amorosa.


   Así, poco a poco, fui descubriendo #LaMagiaDelContacto

   Empezó con una lactancia complicada, un bebé con anquiloglosia y una micrognatia muy pronunciada. Yo peleé por esa lactancia hasta conseguir que fluyera durante 19 meses maravillosos.

Fuimos descubriendo que nuestro bebé no era como nos contaron que eran los bebés, y un día nos resultó más sencillo dormir a su lado de verdad que a su lado de mentira, con una cuna de por medio. Así que empezamos a disfrutar del colecho con un poco de reparo al principio (¿y si se acostumbraba?) y con tranquilidad y descanso después de ver que los que nos acostumbrábamos felizmente éramos nosotros. Y eso no pudo cambiar cuando llegó la pequeña de la casa, porque ¿cómo íbamos a separarnos de uno, de cualquiera de nuestros cachorritos? Así que decidimos ampliar el espacio y empezar con el colecho a lo grande, cama familiar.

   Al inicio de la crianza del mayor me sentía con la necesidad de compartir con otras mamás recientes, mamás y papás con los que compartiera las mismas inquietudes, que sintieran esto que yo estaba sintiendo y que me parecía tan raro pues nunca nadie me había hablado de dormir con el bebé, de amamantar a pesar de las dificultades, de querer tener a tu hijo encima todo el tiempo posible... Y necesitaba no sentirme taaaan diferente... 
Ahí es cuando me di cuenta de que no era tan diferente, y que mi hijo era como todos los hijos, que pedía las mismas cosas que pedían todos los bebés. Lo que me ocurría a mí, también les pasaba a otras mamás, sentíamos que nuestros bebés nos necesitaban, pero de una manera intensa, corporal diría... y ahí fui descubriendo términos que antes ni me hubiera parado a escuchar, crianza natural, crianza corporal, masaje infantil... PORTEO ...

   Tengo que hablar del porteo de forma más protagonista porque despertó en mí un instinto muy dormido. He de decirte antes de seguir, que yo no pretendía portear. Sí, has leído bien, yo no tenía intención de portear. Era más el papá que tenía ganas de llevarles cerca (siempre hemos dicho que él estaba más conectado con el instinto que yo antes de todo este desbarajuste).
Pero... un día llegó a nosotros un fular tejido de manos de una mujer que se haría importantísima en nuestras vidas (gracias Paula, te queremos)... y tras haber peleado un poco con una mochila "colgona" que no nos convenció, decidimos probarlo. Ese día nos salió fatal (no tengo las fotos para corroborarlo). Al siguiente decidimos que era demasiado para nosotros en ese momento y fuimos a la búsqueda de algo más "fácil" de nuevo a casa de Paula, que nos atendía con amor y pasión por lo que hacía. 
Empezamos a usar un fular semielástico que nos encantó <3. Si hoy me viera a mí misma porteando con él me descubriría corrigiendo muchísimas cosas, estoy segura. Pero a pesar de ello, despertó en mí algo profundamente guardado, el poder del contacto intenso y continuo que tiene la piel sobre nuestras vidas.

   Comencé a vivir mucho más feliz mi encuentro con la maternidad. Me encontré con una madre distinta, más tranquila, más relajada, más entregada.
El porteo me regalaba piel, caricias, besos, pero sobre todo me regalaba CONFIANZA. El porteo fue la magia que me hizo terminar de conectar con mi bebé.


La Magia del Contacto se presentó ante mí como un auténtico Regalo.




   Y sí, al final porteé a mi hijo, le porteé incluso estando embarazada de la peque, porque para mí el porteo se convirtió en un estilo de vida, era imprescindible. Necesitaba sentirme cerca de mi cachorrito y sentía que él también estaba mejor cerca de mami.





   Por eso, cuando llegó mi niña no había dudas, de hecho, había comprado un fular cuando aún no estaba embarazada, para ella :)


La llevamos desde el segundo día de nacida, y ella vivió envuelta en un fular hasta que por sí misma empezó a pedir más espacio cuando quiso explorar el resto del mundo. La crianza en brazos ha facilitado mucho mucho mucho nuestra vida, nos hemos sentido cómodos, vinculados, tranquilos, confiados, capaces... He podido seguir junto a mi hijo mayor mientras la peque era atendida segundo a segundo en sus necesidades. Hemos vivido experiencias que de otra manera no podríamos haber vivido. El contacto me ha regalado una bebé feliz, que se sentía tan segura al lado de mamá que cuando quería dormir, lo hacía, que cuando quería tetita, la tomaba, que cuando quería estar activa y haciendo carantoñas a las personas con las que yo me relacionaba, lo hacía. He trabajado en A-brazos con ella en un fular, o en una mochila, o en una bandolera. Hemos vivido el primer año de vida como una sola, respetando sus necesidades (y a la vez las mías), fundidas y en simbiosis.

   Y ya sabes que yo no me esperaba ESTO, yo no me esperaba Amor tan grande, no me esperaba esta Magia, no esperaba que la Piel pudiera traernos tantas cosas buenas... No sabía que esta Yo amorosa y entregada existía. 
Mis dos pequeños han traído muchos aprendizajes, uno de ellos es el de sentir cuáles son las verdaderas necesidades de los bebés.



Y hoy me dedico a hacer llegar este mensaje de cambio a las familias a las que les apetezca escuchar, porque hay algo de lo que estoy convencida, y es que esta manera de criar en la que les ofrecemos CONTACTO a nuestros bebés, CAMBIARÁ EL MUNDO, pues estamos colmando de Amor a los seres humanos en el momento más importante de sus vidas, transmitiéndoles el mensaje de que el mundo se basa en el Amor.

   Así que sí, esta es nuestra historia, pero ¿no crees que pueda ser la tuya? ¿No te gustaría encontrarte también con la Magia del Contacto y sus beneficios?



Y tú... ¿qué cosas has descubierto con tu maternidad? 
¿Se ha apoderado de ti la Magia del Contacto?

viernes, 7 de agosto de 2015

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2015: Amamantar y trabajar

  No había tenido tiempo de pasar a escribir esta entrada, y espero poderla terminar hoy que me pongo a ello, porque se me acaba la semana y veo que no la publico O_o

   Estamos celebrando la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2015, aunque en España, como cada año, las celebraciones públicas se suelen hacer en octubre. Esto es porque en agosto no tendrían demasiada repercusión, con la mitad de la población de vacaciones ;) y porque somos muy de fiestas en este país, eso también!

  Desde A-brazos, una vez más, nos sumamos a este evento que se lleva a cabo para promocionar y promover la LACTANCIA MATERNA como algo intrínseco del ser humano. 
Sin este mecanismo fisiológico por medio del cual la madre alimenta al bebé, no hubiéramos sobrevivido hasta hoy... Es lo que espera el bebé recién nacido, es lo único que necesita desde el momento mismo de nacer hasta aproximadamente los 6 meses de edad, y a partir de ese momento sigue siendo el principal alimento del bebé complementada con otros alimentos.

  En ocasiones se dice que es lo natural (porque es lo que la naturaleza tiene previsto) mas en el momento en el que estamos, cualquier cosa a la que etiquetemos de natural parece que es cosa solo de algunos, de los que optan por una "crianza natural", y no es así. La lactancia artificial es eso, artificial, adaptando la leche de vaca para un bebé humano, con lo que no es el ideal para ellos. 

La lactancia materna es lo normal y el ideal para tu bebé.

Lámina de la web www.mamirami.es
Además de porque tiene la composición perfecta para el bebé en cada momento y está cargada de inmunoglobulinas para potenciar el sistema inmunológico del bebé, porque es mucho más que leche.
La lactancia materna es mucho más, y claro, #lamagiadelcontacto también se encuentra en el acto de amamantar.









  Esta semana se celebra con el lema AMAMANTAR Y TRABAJAR: LOGREMOS QUE SEA POSIBLE.

  Cuántas veces he escuchado eso de que la mamá se tiene que incorporar a trabajar y entonces ya tiene que dejar la lactancia...
Pero ¿sabes qué? No tiene porqué ser así.

  Aunque es cierto que no nos lo ponen fácil:

- Baja maternal tan solo de 16 semanas: lo cual no cubre ni siquiera las recomendaciones de la AEPED y de la OMS de 6 meses de lactancia exclusiva

- Aunque exista una legislación relativa a la protección del embarazo y la lactancia, no es bastante, y en ocasiones en las empresas se la saltan

- La conciliación en este país es insuficiente... nuestras leyes no protegen la infancia ni facilitan la crianza en primera persona en ese momento en que nuestros niños más necesitan en especial de su madre

- Imposibilidad de que los niños puedan acompañarnos en los puestos de trabajo en los que esto sea posible, porque no hay ese cambio de conciencia social que lo permita. Hay muchos puestos en que el bebé o niños podría acompañar a la madre, manteniendo el vínculo en la primera infancia. Lugares en los que no exista peligrosidad y la mamá pueda estar atenta a su hijo a la vez que realiza las tareas encomendadas. Nosotros hacemos esto en A-brazos, y aunque ahora que han crecido se haga más difícil, cuando eran unos bebés, era facilísimo!

- Existe poca o nula concienciación social y empresarial para fomentar este tipo de cuidados relacionados con la crianza, entre ellos, la lactancia

- La visibilidad de la lactancia en bebés mayores de 6 meses es escasa aún, a pesar de las recomendaciones de organismos sanitarios nacionales e internacionales de mantener la lactancia hasta los 2 años o más

- Hay obstáculos culturales que hacen que algunas madres piensen que lo sano es hasta los 6 meses y después ya no es tan importante, o que otras se sientan presionadas hacia el abandono de la lactancia por motivos digamos que pudorosos

- No solemos encontrar facilidades para la extracción de leche o el amamantamiento en horario laboral, no es entendido como un derecho innegable. En demasiadas ocasiones te ves relegada al baño para estos momentos


  Por ello, parece que no es fácil mantener la lactancia más allá de la reincorporación laboral pero... si logramos sobrepasar todas estas barreras que te contaba, mantener la lactancia se convierte en FUNDAMENTAL PARA LAS MADRES TRABAJADORAS, te invito a leer el interesante y esclarecedor artículo de Ileana Medina en su blog, pincha AQUÍ.

  Mantener la lactancia en este momento de separación de nuestro bebé puede suponer una herramienta para mantener el vínculo perdido en esas horas en que no estamos juntos.
Y de paso, les seguimos ofreciendo todos los beneficios tanto físicos, como psicológicos y emocionales.

  Te voy a dejar una web fabulosa en la que podrás consultar dudas en relación a la extracción de leche, su conservación o cualquier otra consulta relacionada con la lactancia, puesto que son expertas y la web está cargada de información: ALBALACTANCIA

  Y te animo también a acudir al grupo de lactancia más cercano cuando sientas que necesitas apoyo, sobre todo para este momento difícil de la reincorporación laboral, en que quizás tienes dudas sobre cómo debéis hacer. 
En Ibiza, tenemos ABAM Eivissa, puedes pasar por su PÁGINA DE FACEBOOK, o pasar a verlas desde septiembre (este agosto están de vacaciones) cada martes en el salón de actos de las piscinas de can misses (de 17 a 19 h). 

   Por ahora, las mamás (y las familias) estamos haciendo casi todo el esfuerzo para mantener la lactancia, pero te aseguro que m
uchas personas estamos luchando para que la conciliación mejore en nuestro país, en la empresa privada y en la pública.
Yo opino que es importante que la lactancia materna forme parte de ello, que sea vista como un beneficio para el bebé/niño y para la mamá. Que se sigan las recomendaciones sanitarias, y cada vez más niños y mamás puedan seguir disfrutando de la lactancia tanto tiempo como ambos deseen, porque es un derecho de ambos.



Así que sí, AMAMANTAR Y TRABAJAR: ¡LOGREMOS QUE SEA POSIBLE!

  En casa lo hemos conseguido, en mi trabajo no ha sido complicado, pero sabemos que falta mucho trabajo para que todas las mamás puedan escoger, y si quieren mantener la lactancia, no existan estos impedimentos contra algo tan positivo y humano.



Y tú... ¿Estás cerca de tu re-incorporación laboral?
¿Has podido conciliar manteniendo la lactancia? 



jueves, 30 de julio de 2015

Lo vas a hacer bien, ¡pues claro!


   Hace un par de días me encontré con este vídeo en las redes sociales. Ahí la publicidad jugando con nuestra sensibilidad jijiji, buscando emocionarnos, y lo consigue! :)
Porque para las mamás es una bonita manera de imaginar lo que les espera, es tierno lo que muestra, y el mensaje es muy bonito y aporta confianza: 
LO VAS A HACER BIEN



    Pero... viéndolo no dejaba de preguntarme porqué seguimos en las mismas... 

¿Por qué mujeres siempre tumbadas o recostadas sobre la espalda? Posición que es más favorecedora de la asistencia intervencionista que del parto fisiológico... 

   ¿Todas estas mujeres escogieron parir tumbadas? Porque las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Ministerio de Sanidad español son que la mujer pueda moverse de manera libre durante el parto y escoger la postura en la que desee parir.
Entonces, ¿qué debemos creer? Que estas mujeres han escogido pasar su parto en la cama o que realmente no les han dado otra opción... 


Cuidados en el parto normal: Una Guía Práctica. 1996


   Te cuento todo esto porque los partos que nos muestran los medios de comunicación, en la tele, en el cine, etc... suelen ser intervenidos, demasiado intervenidos. 
Partos en que la mujer es llevada hacia lo más cómodo para el profesional sanitario que la atiende, partos en posición horizontal y en que la mujer no suele tener libertad para moverse por la sala.
Cuántas veces hemos hablado en las clases de Conexión en el embarazo sobre la visión que tenemos del parto y a qué se debe... Os muestro alguno de los ejemplos de porqué pienso que las mujeres y en general la sociedad ve así los partos y nacimientos, y estamos tan desconectadas de lo que realmente podría ser un parto...










     Lo cierto es que en el anuncio publicitario se ven cositas diferentes, esas mujeres sonrientes que sienten intensamente pero no con ese sufrimiento de las pelis que nos hace creer que el parto es solamente dolor (cuando es mucho más, incluso a veces no sentimos dolor), el piel con piel nada más nacer en todos los nacimientos o la lactancia materna que se instaura en ese primer momento... pero no es suficiente. 

Queremos ver en la tele partos no intervenidos, partos en que la mujer sea dejada en libertad para hacer eso que ya sabe hacer, mover su pelvis, soltar su voz, escoger en qué postura desea estar... en fin, ser mamífera. 
Y así, y solo así, la visión del parto cambiará. Así las mujeres se sentirán capaces de verdad, porque claro que lo van a hacer bien, estamos preparadas para ello. EL PARTO ES UN PROCESO FISIOLÓGICO DE NUESTRA VIDA.

...Y la crianza después es más fluida, mucho más fluida. 

    Mujer, ten confianza, porque sabes qué debes hacer, igual que durante tu embarazo, tu bebé crece dentro de ti porque tu cuerpo es sabio... y le parirás de la misma manera, con confianza, con sabiduría, con instinto.
Y si por algún motivo, algo no funciona como debiera, ahí están los profesionales, atentos y preparados para ayudarnos.


LO VAS A HACER BIEN, ¡PUES CLARO! Y no solo cambiando pañales ;)


Imagen extraída de Morguefile

   Si quieres saber más sobre las recomendaciones sanitarias, y poder preparar tu plan de parto, recuerda que en A-brazos podemos ayudarte. Tenemos un taller específico llamado Preparamos tu plan de parto, en el que te ofrecemos mucha información y te ayudamos a preparar este documento.

Y tú... ¿qué visión tienes del parto?

viernes, 5 de diciembre de 2014

Lactancia materna, ¿por qué parece tan "difícil" algo de nuestra propia naturaleza?

       Me gustaría hablar un poco sobre lactancia, dado que estoy de nuevo sorprendida por algunas experiencias que escucho en relación a la "ayuda" que nos ofrecen los profesionales en este sentido, cuando recién la mujer acaba de parir. 
Antes de este momento las matronas les dan información en las clases de educación maternal, y promueven que la madre se decante por la lactancia materna, les dicen que es lo mejor para los bebés y quizás les ponen algún vídeo... Y lo están haciendo bien. 
... pero puede que en ese momento las madres no estemos centradas en la lactancia, porque eso ocurre tras el parto, que suele ser la meta... el postparto viene después ;) Y nos olvidamos un poco de él jijiji

       Yo no soy asesora, pero sí tengo mis experiencias de lactancia, cada una con sus aprendizajes, y además, lo que he ido leyendo, aprendiendo, estudiando... desde entonces. 
En base a ésto, cuando escucho algunos de los consejos que les dan los profesionales a las recientes mamás me sorprendo, me escandalizo a veces, me indigno, me hacen sentir que necesitamos que se formen para poder ayudarnos. Me refiero a los profesionales que están en contacto con las mamás que, como digo, acaban de parir, y se inician en puerperio y lactancia con sus bebés. 
Cada una de las personas que están en ese momento tan crítico de las familias debiera conocer de la fisiología del parto y la lactancia, de las necesidades de la mujer y del bebé como mamíferos, para poder beneficiar en lugar de perjudicar.

      Y no hace falta tener unos conocimientos amplios a nivel fisiológico, ni anatómico, ni médico. En mi experiencia de vida he ido descubriendo cómo se simplifica todo... 

     Antes pensaba que el éxito de la lactancia se debía a una suma de situaciones y acciones encaminadas a dicho éxito. 
Me explico, pensaba que hacía falta colocar al bebé, posición cómoda, ambiente relajado, ver que el agarre fuera bueno... todo muy racional y muy intervenido... y al final, aunque tengo claro que todas estas cosas serían importantes en algunos casos, hay algo que soluciona todos estos quebraderos de cabeza, todas estas intervenciones que lo más probable es que hagan sentir a la madre insegura y falta de capacidades. Esta herramienta es sencillamente EL INSTINTO.

Y lo mejor, hay algo que puede favorecer su florecimiento, además de un parto respetado y poco o nada intervenido, y es el poner al bebé PIEL CON PIEL nada más nacer. Incluso que sea la propia madre la que coloque a su bebé sobre su cuerpo, manteniendo la unión de los últimos 9 meses. Y no solo esto, sino FAVORECER ESE CONTACTO ÍNTIMO ENTRE MAMÁ Y BEBÉ TODO EL TIEMPO QUE DESEEN durante los primeros días.



        Y esto no es lo que se ofrece en los hospitales, al menos no en algunos casos, por eso algo tan natural y fisiológico como la lactancia puede convertirse en algo tan "complicado" de cara a la madre. Porque hemos convertido un acto mamífero en un acto casi médico...
Otros mamíferos cercanos no tienen esos problemas, porque ellos no se separan de sus crías... 






        Me gustaría dejar algunas recomendaciones, tanto para que las mujeres estemos informadas, como para que los profesionales que las atienden se den cuenta de que hay otra manera de acompañar a la mujer con el inicio de su lactancia. 


Hay que FAVORECER LA LACTANCIA MATERNA 

Pero ÉSTO NO ES:

- "Ponerle al bebé al pecho": porque si simplemente se deja que el bebé se quede sobre el cuerpo de su madre, sin más intervenciones, y les brindan un ambiente tranquilo e íntimo, en las primeras horas el bebé con alta probabilidad encontrará el pezón y se dará el llamado agarre espontáneo, y la madre sentirá CONFIANZA EN SÍ MISMA por este hecho

- Contar a la mamá que "la teta es lo mejor": porque eso ya se lo han explicado durante el embarazo, y el momento del parto y nacimiento no es racional, así que no se debiera ocupar ese tiempo en explicaciones en que la mujer ponga en marcha el neocórtex

- Inmiscuirse en esos primeros momentos "ejerciendo el poder": lo ideal es no tocar ni colocar al bebé, sino dejar que sea la madre la que le mueva si lo necesita

- Separar a la mamá del bebé: no debe hacerse en ningún caso excepto para situaciones de urgencia en las que se requiera reanimar de alguna manera al bebé, nunca para actuaciones rutinarias, porque cortamos el vínculo tan importante y esto no beneficia al inicio espontáneo de la lactancia

- Si se les separa, por ejemplo en el caso de las cesáreas (en muchos hospitales aún no se deja a la mamá en continuo contacto con el bebé si el nacimiento es mediante cesárea :( ) no entregar el bebé a la madre tras la separación limpio y vestido, puesto que así les será más difícil reconocerse y establecer el vínculo*

- Lavar al bebé en los primeros días: el olfato es un sentido importante en relación al establecimiento de la lactancia materna y al reconocimiento mutuo de bebé y mamá

- Ofrecer pezoneras o cremas para "problemas" anatómicos o de posición durante las tomas: con las pezoneras puede haber confusión tetina-pezón o tomas no eficaces y no eficientes, no son la solución para pezones planos o invertidos. Y las cremas, tipo lanolina, no son la solución ante un problema de mala posición, habría que observar, y la cremita puede ser un complemento pero no una solución

- Ofrecer biberones o chupetes: al menos hasta que la lactancia esté bien establecida. Si respetamos el espacio íntimo y el que la madre y el bebé estén en continuo piel con piel es poco probable que existan problemas de desnutrición**

- Hacer comentarios que sean desalentadores y hagan perder la confianza en sí misma a la mujer: "Llora porque se queda con hambre", "Con pezones planos... es difícil que lo consigas", "Al principio tiene que dolor un poco"... (Seguro que podemos encontrar más, pero lo dejamos aquí)

Y en cambio FAVORECER LA LACTANCIA MATERNA SÍ ES: 

- Crear el AMBIENTE DE INTIMIDAD necesario para que mamá y bebé se "reconozcan", máxime esas primeras horas de alerta tranquila del bebé

- Promover el PIEL CON PIEL el mayor tiempo posible, aconsejando que las visitas de familiares y amigos se pospongan esas primeras horas o días

- Fomentar la LACTANCIA A DEMANDA, nada de horarios. Con el bebé cerca continuamente, y normalizando el hecho de que un bebé recién nacido mama muy a menudo

- Estar DISPONIBLE para dudas y posible ayuda

- Si la mamá siente dolor, observar la posición y aconsejar si se puede mejorar. Que sea la mamá quién modifique lo que sea necesario

- Valorar el frenillo sublingual si la mamá comienza a sentir dolor y observan que el agarre y la colocación son buenos

- Aportar CONFIANZA a la mamá en la sabiduría de su bebé y de su propia esencia mamífera, con capacidad de nutrir a su bebé y satisfacer las necesidades de tacto

Necesitamos profesionales actualizados, respetuosos, amorosos y conscientes del momento tan vulnerable en el que se encuentra la díada mamá-bebé tras el parto-nacimiento.


Y tú... ¿qué tipo de atención recibiste? 
¿Los profesionales que estuvieron a tu lado PROMOCIONABAN LA LACTANCIA?


*También podríamos referirnos en este punto a cuando se dan las separaciones para el peso y medidas, y después se devuelve al bebé de esta guisa, no permitiendo a la madre dejarse llevar por la cascada hormonal que ya se puso en marcha durante el parto y que prepara para este encuentro.

**En demasiadas ocasiones nos cuentan que el bebé ha perdido demasiado peso desde el nacimiento, más del 10% de su peso corporal al nacer. En "El bebé es un mamífero" de Michel Odent, éste nos cuenta que en su opinión es probable que esta pérdida de peso no sea fisiológica. Explica que los bebés que nacen en casa no la sufren, y piensa que se debe a que en este caso mamá y bebé tienen el ambiente de intimidad necesario para mantener a su bebé cerca y piel con piel todo el tiempo que su instinto le dicta, y esto favorece la lactancia a demanda, sin prisa, sin pausa.